Conoce a las autoras del III Premio RipleyAitziber Saldias
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Aitziber Saldias, autora de "Hija del río"

Continuamos con nuestro cuestionario a cada una de las autoras de los trece relatos seleccionados que integran la Antología del III Premio Ripley. Conoce hoy a Aitziber Saldias, autora del relato "Hija del río".

En la convocatoria Premio Ripley hay dos géneros: terror y ciencia ficción. Cuéntanos por cuál te has decantando y cuál es tu relación con ese género.

Creo que “Hija del río” puede considerarse un híbrido de ambos géneros. La base es ciencia ficción, sin lugar a dudas, pero la historia comienza una vez la protagonista se ve cara a cara con el terror. Tenía dos cosas claras desde el principio: en qué quería basar mi idea y, sobre todo, la certeza de que el lector lo iba a pasar mal. Es algo curioso: yo misma soy incapaz de ver ninguna película/serie que tenga un mínimo de sangre, y también sufro con los sustos, pero a la hora de leer y de escribir es el género en el que más cómoda me siento.

Háblanos un poco acerca de tu relato. De dónde surge la idea, que querías contar.

La verdad es que es casi imposible hablar de este relato sin entrar en territorio de spoilers, así que intentaré andar con cuidado. Puedo explicar que tiene un origen muy claro, y ese es la canción de “La llorona”, una canción popular mexicana que casi todos hemos escuchado en voz de Chavela Vargas. Es verdad que su importancia en el relato ha ido menguando con cada borrador, pero creo que una vez leído todavía es posible adivinar qué estrofa corresponde a qué parte del mismo.

Y en cuanto a lo que quería contar… quería crear una historia que se quedara con el lector una vez finalizado el relato. Quería que existiera gente que pudiera entender las decisiones de la protagonista y quienes la leyeran horrorizados desde la primera línea. En definitiva, que fuera un viaje diferente para cada uno.

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Aitziber Saldias



Y tras la obra, la autora: cuéntanos un poco más de ti: ¿es tu primera participación en un premio o ya tienes otras obras publicadas?

Hacía muchísimos años que no me presentaba a un premio. Siendo sinceros, hacía muchísimos años que no acababa ninguno de los relatos que empezaba. Obtuve un par de premios de poesía cuando era adolescente, y también llegué a coeditar una pequeña novela de ciencia ficción en dos partes allá por 2009, Qenna, de la que supongo que todavía sobreviven unos pocos ejemplares desperdigados por el país, pero después de aquello, “Hija del Río” es lo primero que he enseñado a nadie.

El Ripley pasará el próximo año de ser una convocatoria de relato a una de novela. ¿Cómo ves la situación de las autoras de género en nuestro país, especialmente en lo que a novela se refiere?

Creo que sigue habiendo una gran diferencia en número entre autores y autoras publicados, y sé que no es porque los lectores rechacen una voz femenina o les dé igual. Como librera, estoy viendo cómo cada vez más gente viene preguntando expresamente por recomendaciones de autoras, tanto nacionales como internacionales, y eso es algo que debería celebrarse. Por otro lado, me parece todo un orgullo (y otra cosa a celebrar) la cantidad de nuevas voces que tenemos la oportunidad de leer hoy en día, voces a las que no les tiembla el pulso a la hora de salirse de los límites de un género o de dar un punto de vista que no se había visto con tanta fuerza hasta ahora. ¿Queda mucho camino por delante? Por supuesto, pero que nadie nos quite cada victoria conseguida.

Durante todo el proceso del Premio, y con la experiencia de la primera convocatoria, ha habido una gran actividad y resonancia en las redes y medios de comunicación. ¿Cómo lo has vivido?

Me ha encantado ver cómo bullía Twitter a medida que se acercaba la fecha límite, la forma en la que las unas nos animábamos a las otras para acabar con ese relato que tanto se nos estaba atascando. Bueno, puede que ese plural mayestático no sea muy real, porque yo me quedaba callada y solo iba repartiendo likes a diestro y siniestro, pero tampoco soy alguien demasiado activa en redes. Lo que quiero decir es que la sororidad ha sido increíble, y estoy segura de que ha sido esa fuerza lo que ha hecho que más de una termináramos el relato y dejáramos de lado (por una vez) el síndrome del impostor para decidir enviarlo a concurso.

Después, el día en que se dieron a conocer a las ganadoras y a las finalistas, el pobre móvil entró en colapso y descubrí que era una de las finalistas gracias a un grupo que tenemos en Twitter, por lo que durante un breve instante no sabía por qué me estaban dando la enhorabuena. Fue todo muy gracioso, aunque sospecho que mis compañeros de trabajo siguen medio sordos después de los gritos. La verdad es que es maravilloso ver a tanta gente celebrar la literatura; Leí cada agradecimiento, cada hilo en relación a cómo lo había vivido cada una, con una sonrisa perenne en la cara. Me dio la sensación de que en ese momento nacía una familia, así, en cuestión de minutos, y supe que es algo que recordaría siempre.

Para acabar, ¿estás enfrascada en algún proyecto literario? Quizás puedas darnos unos avances sobre tus próximos trabajos o publicaciones.

Mi proyecto literario actual es no entrar en un bloqueo que me dure otros cinco años, por lo que me estoy obligando a escribir un poco cada día. Tengo un proyecto principal recién empezado que puede dar para una novela larga, pero apenas llevo dos capítulos y nada interesante que contar. La idea es escribir una novela de fantasía de un solo tomo, que no dé pie a una saga. He decidido que no me voy a agobiar y que voy a disfrutar de cada página que escriba. Sé que ciertos amigos que leyeron el inicio me odiarán mucho por lo que voy a decir a continuación, pero, honestamente, no tengo prisa por acabarlo.