Conoce a las autoras del II Premio RipleyAlmijara Barbero
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Almijara Barbero, autora de "Los guionistas de Marte"

Hoy se somete a las preguntas Almijara Barbero, autora del relato "Los guionistas de Marte". Ya quedan pocas entrevistas a las autoras de los doce relatos seleccionados que integran la Antología del II Premio Ripley.

Antes de comenzar a conocer más sobre ti y tu relato, cuéntanos cómo conociste la convocatoria del Premio Ripley y qué te llevo a participar.

Fue a través de Twitter, durante la primera convocatoria. Recuerdo haberlo visto en la cuenta de la Nave Invisible, en seguida se difundió entre la comunidad de escritoras de género que se ha ido creando en esta red social. Lo cierto es que las iniciativas de visibilización de escritoras que se enmarcan dentro de la literatura de ciencia ficción y terror española (como el Primero Ripley) en el panorama actual son escasas, cuando aparece una, hay que subirse al carro como sea, no sólo (aunque también) por ganar un premio o formar parte de una antología, es importante participar. Conseguir un buen índice de participación pone de manifiesto que, sí, existen escritoras de género y, sí, quieren reconocimiento, prestigio, contratos editoriales, royalties y una serie de televisión. Así que participé en el primer Premio Ripley y no fui seleccionada. No me importó porque, como digo, hay que seguir siendo, aunque sea, un número en una estadística pujante. Al año siguiente, me presenté al segundo y aquí estoy, esperando el tercero.

Sin hacernos demasiado spoiler, cuéntanos un poco acerca de tu relato. De dónde surge la idea, que querías contar.

Mi relato, «Los guionistas de Marte», va de lo siguiente: en Marte hay una gran Productora que se dedica a producir las vidas de todos los seres vivos del planeta Tierra. Cada una de esas vidas la escribe un guionista. Los guionistas, en lugar de nombre propio, tienen un número de serie que, según el éxito de la biografía que escriban, aumenta o disminuye. Todos los guionistas aspiran a conseguir el puesto nº 1 porque, si lo consiguen, se les concede un Nombre. Uno de los protagonistas del relato es uno de esos guionistas a quien le han asignado una biografía con la que podría alcanzar el puesto nº 1, la biografía de la futura reina de España, un personaje controvertido.

La idea surge a partir del concepto del fatum en la mitología clásica, la sátira hacia el proceso de escritura y la figura del escritor/a, así como algunos elementos propios del mundo editorial, y una conversación de bar con varios amigos que empezó con el debate de las injurias a la corona y acabó con un gobierno imaginario dirigido por una oligarca lesbiana; algo así. Mi intención era crear una España más bien utópica que va desmantelando su sistema sin apenas oposición, mientras que en Marte el guionista que escribe la biografía tras haber tomado conciencia de la magnitud de su trabajo, desafía las convenciones propias de su oficio y apuesta por el cambio. El mensaje está claro: como escritora, tienes el poder de actuar sobre la ficción como te dé la gana, así que construye el mundo en el que te gustaría vivir, más justo, más diverso, más humano y, tal vez, si funciona en la ficción, pueda funcionar en la realidad algún día, sólo es cuestión de tiempo, de tiempo y de cambio.

Y tras la obra, la autora: cuéntanos un poco más de ti: ¿es tu primera participación en un premio o ya tienes otras obras publicadas?

No, es mi segunda participación en un premio. La primera fue en Alucinadas II, gané el concurso con el relato Historia y cronología del universo. Después de eso, publiqué otros relatos en varias revistas como la Revista Mamut, Supersonic y un par de poemas traducidos al inglés en un número especial de ciencia ficción española escrita por mujeres en Strange Horizons.

Aunque en otros países la tendencia ya es una realidad, en España aún “parece” que las autoras escriben poca ciencia ficción y terror. ¿Lo ves de ese modo? (y en ese caso, ¿por qué?)

No, en absoluto. Este mismo premio es una prueba de ello, se han recibido 293 relatos y estoy segura de que otras muchas se quedaron fuera por no llegar a tiempo. Hay y ha habido escritoras de género desde siempre, no es nuevo. La pregunta más apropiada sería, ¿hay editoriales dispuestas a apostar por literatura de género escrita por mujeres? Aquí la respuesta sí sería «pocas». Este es el verdadero problema. No es que haya pocas escritoras, es que se las obvia, no hay una verdadera apuesta (a excepción de algunas editoriales independientes de género).

Uno de los motivos de la iniciativa Premio Ripley era animar a escritoras que consideraban estos géneros como ajenos a escribir, a hacerlos suyos. ¿Te consideras autora de algún género concreto? ¿Dónde te sientes más cómoda?

Suelo mezclar la fantasía con la ciencia ficción o a la inversa. Sin embargo, si tengo que definirme, lo haría como escritora de fantasía, ahí es donde mejor me muevo porque no hay ninguna clase de limitación. En general, la literatura de género tiene esa ventaja, te permite abordar la ficción sin demasiadas restricciones, más bien, tú estableces tus propias restricciones. Es lo que más me gusta de la literatura de género, puedo ser subversiva de manera natural y eso es lo que, en última instancia, busco ser en cualquier narración.

Durante todo el proceso del Premio, y con la experiencia de la primera convocatoria, ha habido una gran actividad y resonancia en las redes y medios de comunicación. ¿Cómo lo has vivido?

En primera fila. Cuando se anunciaron las bases, la noticia se difundió rápidamente. De tanto en tanto, había alguien comentando que estaba escribiendo para participar en la segunda convocatoria y el tema reflotaba y volvía a difundirse. Creo que las redes sociales han motivado a las escritoras (como yo) a encontrarse, apoyarse y tener un lugar, algo así como una habitación propia, pero compartida virtualmente con otras escritoras de género que van a usar la misma ventana que tú para tirar el maldito ordenador cuando se frustren. Saber que no estás sola, motiva. Ver a tantísima gente, semanas antes del cierre de la convocatoria, comentar la jugada de sus relatos fue gratificante, porque muchas hemos pasado de esconder lo que escribíamos en cajas que acumulaban polvo debajo de la cama a compartir sinopsis con un grupo de gente que sonríe y asiente y te dice «sigue así». Me parece genial y espero que continúe y que, cada vez más, haya un número mayor de escritoras.