Conoce a las autoras del II Premio RipleyArantxa Rochet
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Arantxa Rochet, autora de "Denominados"

Seguimos con las preguntas a cada una de las autoras de los doce relatos seleccionados que integran la Antología del II Premio Ripley. Hoy hablamos con Arantxa Rochet, autora del relato "Denominados".

Antes de comenzar a conocer más sobre ti y tu relato, cuéntanos cómo conociste la convocatoria del Premio Ripley y qué te llevo a participar.

La conocí por las redes sociales. Estaba buscando información sobre ciencia ficción escrita por mujeres y editoriales que las apoyaran y, ¡voilá! La encontré de casualidad. De hecho, de la primera convocatoria, la del año pasado, no me enteré. Leí las bases y parecía un premio hecho a mi medida, así que me presenté sin dudarlo.

Sin hacernos demasiado spoiler, cuéntanos un poco acerca de tu relato. De dónde surge la idea, que querías contar.

Es una idea antigua, en realidad. Surgió hace unos años, cuando la estación del metro de Sol de Madrid estuvo patrocinada por una marca de telefonía móvil. Eso me llevó a reflexionar sobre hasta dónde podría llegar la mercantilización y cómo podría afectar a nuestras vidas. Considero peligroso que todo pueda regirse bajo las leyes del mercado, que cada vez haya más actividades y servicios (sobre todo públicos) que tengan que depender de patrocinios para poder financiarse y, lo que es peor, que se vea normal. Estamos saturados de publicidad día y noche y esa tendencia crece cada día. En mi caso particular, cada vez aguanto menos que intenten venderme productos, servicios y “estilos de vida” todo el tiempo y por todas partes. Y mi relato va sobre eso, sobre la mercantilización llevada a su máxima expresión y cómo podríamos acabar atrapados por ella. Pero mi intención era también incluir un mensaje positivo, la idea de que es posible escapar. Una llamada a la rebeldía, a la revolución incluso.

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Arantxa Rochet



Y tras la obra, la autora: cuéntanos un poco más de ti: ¿es tu primera participación en un premio o ya tienes otras obras publicadas?

La verdad es que me he presentado a pocos concursos a lo largo de mi vida, aunque llevo escribiendo desde que tengo memoria. Premios infantiles y juveniles sí me llevé en su día, con cuentos o con poesía, que también empecé a escribir muy joven. El caso es que tras la adolescencia dejé de lado la narrativa y me centré en la poesía, y formé parte durante varios años de la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid dando recitales en bibliotecas y cafés emblemáticos como Libertad 8 o El Despertar. Participé en la antología 23 poetas y un DNI de El Sornabique If Ediciones y quedé finalista del premio de poesía De Amore de la editorial Lumen en 2003. Pero llegó un momento en el que sentí que la poesía había dejado de aportarme lo que necesitaba, así que decidí recuperar esa parte de mí que escribía cuentos y disfrutaba muchísimo haciéndolo. En 2016 gané el concurso anual de la Jam Session de ficción breve “El tamaño sí que importa” organizado por la Escuela de Escritores de Madrid y publiqué algunos micros en revistas como Cuentos para el Andén, Violeta Mag o El Club de la Fábula. En diciembre del año pasado publiqué mi primer libro de relatos, Jaulas de aire, en la editorial Torremozas, a quien agradezco mucho haberme dado esta oportunidad. Y este año he quedado finalista, además de en el II Premio Ripley, en el XXX Premio Ana María Matute, con un relato que saldrá publicado en otoño en una antología también de Torremozas. Así que creo que me voy a animar a participar en más concursos a partir de ahora.

Aunque en otros países la tendencia ya es una realidad, en España aún “parece” que las autoras escriben poca ciencia ficción y terror. ¿Lo ves de ese modo? (y en ese caso, ¿por qué?)

Yo no creo que escribamos poca ciencia ficción y terror. El problema es que estamos muy invisibilizadas. En mi caso, por ejemplo, tuve que ponerme a indagar y a preguntar por autoras españolas porque solo conocía a Elia Barceló y poco más. Sin embargo, los nombres masculinos me llegaban sin necesidad de buscarlos, en las librerías, en las bibliotecas, en el entorno literario en el que me movía. Creo que, aun hoy, si uno no se pone a buscar de forma intencionada es fácil quedarse en los autores y pensar que no hay mujeres escritoras del género. Tampoco ayuda que la mayoría de las antologías de ciencia ficción, incluidas las que se publican en la actualidad, cuenten con un porcentaje mínimo de autoras. Los antologadores suelen ser hombres y creo que a veces no se molestan en ir un poco más allá para descubrir a esas autoras que están ahí. Porque están, estamos. Y eso no solo lo demuestran convocatorias como esta del Premio Ripley (con casi 300 relatos presentados) u otras como Alucinadas o Terroríficas, sino también los dos tomos de relatos de ciencia ficción escrita por mujeres que han salido recientemente en Libros de la Ballena: Distópicas y Poshumanas. Fíjate si hay autoras que ha dado para dos libros, y seguro que se han quedado muchos nombres fuera.

Uno de los motivos de la iniciativa Premio Ripley era animar a escritoras que consideraban estos géneros como ajenos a escribir, a hacerlos suyos. ¿Te consideras autora de algún género concreto? ¿Dónde te sientes más cómoda?

Lo cierto es que, en mi caso, siempre me ha apasionado la ciencia ficción, como lectora y como autora. En concreto, el subgénero de la distopía, que es sin duda donde más cómoda me siento. Creo que la ciencia ficción es el mejor género que existe, junto con el humor, para la crítica social. Y eso es lo que siempre me ha interesado: la crítica, la reflexión, el cuestionamiento de lo que consideramos “normal”. Con una pequeña vuelta de tuerca, uno puede situarse en el futuro para describir el presente de una forma mucho más certera que desde el realismo. Y aunque también escribo algo de realismo, mi corazón es de la ciencia ficción. Sin duda.

Donde no me atrevo a adentrarme es en el terror. Tengo la sensación de que intentaría escribir algo que diera miedo y acabaría dando risa. Me pasa a veces, cuando leo relatos que yo creo que no tienen ni una pizca de humor y a la gente le parecen graciosos. Así que no sé si alguna vez me decidiré por este género en concreto.

Durante todo el proceso del Premio, y con la experiencia de la primera convocatoria, ha habido una gran actividad y resonancia en las redes y medios de comunicación. ¿Cómo lo has vivido?

La verdad es que tengo una relación de amor-odio con las redes sociales. Sí uso Facebook, pero mi cuenta de twitter la tenía muerta desde hacía mucho tiempo cuando decidí retomarla, poco antes de la convocatoria del Premio Ripley. Me sorprendió descubrir todo un mundo de escritoras del género que hasta entonces me había pasado desapercibido y que formaban parte de un movimiento de complicidad y apoyo a las escritoras noveles que yo, personalmente, he agradecido mucho.