Conoce a las autoras del III Premio RipleyMatt D. McGregor
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Matt D. McGregor, autora de "Dulzón"

Seguimos con las preguntas a cada una de las autoras de los trece relatos seleccionados que integran la Antología del III Premio Ripley. Hoy hablamos con Matt D. McGregor, autora del relato "Dulzón".

En la convocatoria Premio Ripley hay dos géneros: terror y ciencia ficción. Cuéntanos por cuál te has decantando y cuál es tu relación con ese género.

Terror. Es raro que las ideas que se me ocurren no tengan algún elemento de terror o estén 100% metidos en dicho género, y esta historia no iba a ser una excepción.

A pesar de que durante mi infancia fui una persona muy asustadiza, en cuanto conocí el trabajo de autores como Anne Rice, Billy Martin (Poppy Z. Brite) o Stephen King, los prejuicios que tenía respecto al género se disiparon, dándome cuenta que muchísimas historias son imposibles de contar sin esos detalles, personajes o escenarios que ponen al lector en tensión y dejan la carne de gallina, con esa sensación en el estómago de caída y el pensamiento de: “no sé si voy a poder dormir esta noche”.

Háblanos un poco acerca de tu relato. De dónde surge la idea, que querías contar.

"Dulzón" partió de la imagen de alguien dentro de una maleta. Comencé a barajar más ideas para la convocatoria, es más, en un principio estaba trabajando en una historia CiFi que se desarrollaba en un México futurista con base en la mitología mexica. Pero la idea de un cuerpo dentro de una maleta no se iba de mi mente.

Así que un día aparté todo lo demás y me centré en esa imagen.

¿Quién estaba en la maleta? ¿Quién llevaba la maleta? ¿Qué relación había entre ambas personas? Conforme más indagaba, más preguntas iba teniendo. Y una noche, hablando con una amiga, me dijo “la idea me recuerda muchísimo a una de esas historias que salen en XXX Holic”, y fue como si algo hiciera click en mi cabeza.

Me senté a investigar un poco de mitología japonesa, al igual que una relectura de mis capítulos favoritos del manga, y me di cuenta como, tanto en mis leyendas predilectas como en las tramas que recordaba con mayor cariño de Holic, lo que les unía era el amor desdichado, ese amor que había sido tan fuerte que se había terminado volviendo en todo lo contrario.

La idea de un amor romántico, un amor puro y desinteresado, transformándose en el odio más visceral, fue lo que hizo que todo cobrara sentido en la historia, y que esta fuera saliendo sola.

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Matt D. McGregor



Y tras la obra, la autora: cuéntanos un poco más de ti: ¿es tu primera participación en un premio o ya tienes otras obras publicadas?

"Dulzón" sería mi segunda obra publicada, siendo "Nana nanita nana" en Antología Contramarea de Ediciones Dorna la primera.

Aunque no son publicaciones como tal, durante un tiempo me centré en la dramaturgia, estrenándose obras mías como "Bebe, te sentará bien", o "Tempus Fugit" escrito junto a Irina Arenas.

El Ripley pasará el próximo año de ser una convocatoria de relato a una de novela. ¿Cómo ves la situación de las autoras de género en nuestro país, especialmente en lo que a novela se refiere?

Si ya de por si la situación de los autores en este país es precaria y muy invisibilizada, la presencia de cualquier persona que se salga de la cisnorma masculina es inexistente.

Siguen muy arraigados los pensamientos de que solo los hombres (cis) pueden escribir de CiFi o Terror, ya que, por el mero hecho de ser hombres, saben, muchísimo más y mejor, plasmar escenas de acción, giros de trama o transmitir un suspense que a las mujeres (ya sin pensar siquiera que cualquier otra expresión de género pueda existir) les es imposible, debido que a ellas lo que mejor se les da es el romance, por eso de que son más sensibles y bla, bla, bla.

La literatura de género en castellano necesita quitarse de encima muchísimos prejuicios, muchísimas cantaletas aprendidas y repetidas una y otra vez, que lo único que hacen es silenciar las voces de nuevos autores, nuevos imaginarios y nuevas historias, mucho más acordes al tiempo en el que vivimos.

Durante todo el proceso del Premio, y con la experiencia de la primera convocatoria, ha habido una gran actividad y resonancia en las redes y medios de comunicación. ¿Cómo lo has vivido?

Desde que salió la primera convocatoria, todo mi círculo se volcó de lleno en dar visibilidad al premio. Era muy necesario el quitarle el micrófono a los mismos hombres de siempre y pasárselo a todas esas autoras que, una y otra vez, no dejaban de ser silenciadas sistemáticamente.

En cuanto salió la primera publicación, fue increíble, porque de golpe todas mis RRSS hicieron eco de un montón de autoras de género que llevaban muchísimo tiempo buscando algo de visibilización, y se pudieron callar a tantísimos autores que no dejaban de decir que “el premio será un fiasco, en España las mujeres no escriben de CiFi”. Fue una manera muy elegante de decirles en la cara que no tenían ni idea y que dejaran de mirarse a su propio ombligo.

El primer año, por motivos de estudios y de trabajo, me fue imposible participar, pero durante la segunda convocatoria me planteé seriamente la idea de enviar algo, quedándose sólo en eso, una idea. El Premio Ripley era para mujeres, y a pesar de que en mi identificación pone eso, yo no creo que esa clasificación sea acorde a lo que realmente soy

Pero tras mucho pensarlo, hablarlo con diferentes personas, como quien dice, a la tercera va la vencida. Porque, ¿quién sabe? Quizás Ripley no era una persona binaria.

Para acabar, ¿estás enfrascada en algún proyecto literario? Quizás puedas darnos unos avances sobre tus próximos trabajos o publicaciones.

Actualmente me encuentro metido en dos proyectos: un relato corto donde me gustaría indagar en el body horror; y una idea un poco más extensa que llevaba un tiempo posponiendo donde, al haberme criado en un pueblo de Ávila, quería llevar la acción a su zona rural con una historia de fantasía oscura con toques de terror.