Conoce a las autoras del II Premio RipleyPatricia Macias
Alt text

Patricia Macias, autora de "Explorando el futuro"

Retomamos la serie de entrevistas a cada una de las autoras de los doce relatos seleccionados para integrar la Antología del II Premio Ripley. Hoy hablamos con Patricia Macías, autora del relato "Explorando el futuro".

Antes de comenzar a conocer más sobre ti y tu relato, cuéntanos cómo conociste la convocatoria del Premio Ripley y qué te llevo a participar

Por Twitter, eso seguro. Lo que no recuerdo exactamente es cómo fue, ya que conozco la convocatoria desde el año pasado, cuando también me presenté pero no tuve tanta suerte. La verdad es que no me extraña, ya que por aquel entonces estaba un poco oxidada en la escritura y el relato que envié no era muy bueno. En esta segunda convocatoria, después de todo un año de mucha práctica y algunos pequeños pasos que me habían subido la autoestima, quería intentarlo de nuevo. La Ciencia Ficción y el Terror son dos géneros que me apasionan.

Sin hacernos demasiado spoiler, cuéntanos un poco acerca de tu relato. De dónde surge la idea, que querías contar.

La idea surgió de mi amor incondicional hacia las inteligencias artificiales y las clases de Traducción Especializada de la Lengua C (Alemán) en las que estuvimos traduciendo un montón de contratos (prometo que, aunque el relato cuente con un contrato, no es aburrido). Eso sí, estuve durante muchas semanas dándole vueltas a la idea, incluso después de tener el relato ya escrito. Unos días antes de que terminase la fecha de la convocatoria, de hecho, decidí reescribirlo teniendo en cuenta todos los puntos que había estado reflexionado, y ese es el relato que finalmente podréis leer.

El relato trata de una empresa que, dedicada a producir robots para usos sexuales, decide probar a crear otros modelos también humanoides, pero enfocados a otros ámbitos distintos, con el objetivo de normalizar su uso. La historia está narrada mediante varios formatos, pero todos sirven para mostrar la forma de pensar de las chicas que participan en el proyecto como modelos para unas ginoides. En total son tres y cada una piensa de forma distinta, ya que además se apuntaron al proyecto por razones diferentes. Hay reflexiones sobre lo que sienten ellas durante todo el proceso, tanto mientras las ginoides se están diseñando y fabricando, como una vez que salen al mercado. Mi objetivo era contar una historia donde hubiera sororidad, con mujeres pensando de forma diferente, pero apoyándose a la hora de la verdad.

fotos

Patricia Macías



Y tras la obra, la autora: cuéntanos un poco más de ti: ¿es tu primera participación en un premio o ya tienes otras obras publicadas?

Este último año ha sido muy movidito para mí. Decidí presentarme a todos los concursos literarios que me parecieran interesantes y así mejorar como escritora. Antes era casi incapaz de terminar historias y pensé que los relatos eran una muy buena forma de experimentar, darme cuenta de sobre qué temas me gusta escribir y ver cosas terminadas. Terminar historias es muy importante y me ha enseñado mucho. A lo largo del año pasado fui seleccionada en las antologías Mundos Fantásticos y Mundos Apocalípticos, que se pueden conseguir en Lektu por pago social, y a principios de este recibí la noticia de que aparecería también en Terroríficas. Ser seleccionada poco después en el II Premio Ripley fue como un sueño. Me hacía muchísima ilusión, ya que el I Premio Ripley fue la convocatoria con la que me propuse escribir «en serio» hace algo más de un año ya, como mencioné antes. También ha habido bastantes rechazos, pero la verdad es que no puedo estar más contenta con los resultados. Ahora… ¡a seguir escribiendo!

Aunque en otros países la tendencia ya es una realidad, en España aún “parece” que las autoras escriben poca ciencia ficción y terror. ¿Lo ves de ese modo? (y en ese caso, ¿por qué?)

Me gusta que la palabra “parece” esté entrecomillada. No es que haya pocas mujeres escribiendo Ciencia Ficción y Terror en España, sino que no se nos da la misma importancia ni las mismas oportunidades que a los hombres. Estamos muy invisibilizadas y, aunque yo me rodee de un montón de escritoras de género, si salgo de mi burbuja me doy cuenta de la realidad: que se nos sigue publicando y leyendo menos y, además, da la impresión de que solo se nos llama para hablar de feminismo. Que hablar de feminismo es necesario y está genial, pero las mujeres sabemos hablar también del resto de temas y a veces “parece” que se olvida. Nos han dejado un rinconcito y da la impresión de que quieren que con eso nos conformemos, pero todavía quedan muchos espacios que conquistar. Con iniciativas como esta queda claro también que somos muchas las que escribimos estos géneros, sobre todo teniendo en cuenta que no somos las mismas las seleccionadas en la primera y la segunda convocatoria. Si no encuentras mujeres que escriban literatura de género a estas alturas es porque te da pereza buscarlas (y no te quieres plantear muchas cosas). Laura S. Maquilón tiene un artículo en la web de La Nave Invisible que se llama “Feminismo literario: modalidad difícil” en el que habla sobre todo lo que se ha estado haciendo hasta ahora para la visibilidad de las autoras de género, lo que se está llevando a cabo actualmente y qué podemos seguir haciendo para mejorar la situación, y la verdad es que lo recomiendo muchísimo porque lo explica todo genial (y desde luego mejor que yo). Desde aquí quiero darle las gracias tanto a ella como al resto de tripulantes de la Nave porque están haciendo un trabajo maravilloso.

Uno de los motivos de la iniciativa Premio Ripley era animar a escritoras que consideraban estos géneros como ajenos a escribir, a hacerlos suyos. ¿Te consideras autora de algún género concreto? ¿Dónde te sientes más cómoda?

Lo de animar a escritoras ajenas a estos géneros a escribirlos ha funcionado. He visto cómo muchas amigas en Twitter se emocionaban con este premio y se lanzaban a experimentar con la Ciencia Ficción y el Terror. ¡Ha sido genial! Sin embargo, tras los resultados, recuerdo que hubo algún problema con algunas personas que se quejaron de que había ganadoras que era la primera vez que tocaban estos géneros, sin darse cuenta de que, con eso, ganábamos todos los amantes de la Ciencia Ficción y el Terror. Por mi parte, desde pequeña me he sentido muy cómoda con la Ciencia Ficción y la Fantasía y no sabría elegir mi género favorito. Con el Terror empecé a experimentar algo más tarde, aunque también me gusta mucho escribirlo. Son géneros distintos y los escribo en momentos diferentes. Lo que sí veo es que el estilo que uso en cada género varía. Cuando escribo Fantasía me gusta pasarlo bien y suelen quedar historias donde el humor es predominante. La Ciencia Ficción me parece un género perfecto para reflexionar sobre un montón de temas, así que soy un poco más seria y me centro más en contar historias que tengan compromiso con las luchas sociales (cuando escribo fantasía también, pero en ciencia ficción creo que el mensaje es mucho más obvio y menos subliminal). No sé, cada género tiene su encanto.

Durante todo el proceso del Premio, y con la experiencia de la primera convocatoria, ha habido una gran actividad y resonancia en las redes y medios de comunicación. ¿Cómo lo has vivido?

¡Muy bien! Me ha encantado leer a mis compañeras escritoras hablar en Twitter sobre lo que estaban escribiendo para la convocatoria. De alguna forma, me daban más ganas de seguir con el mío. También hice de lectora beta de una amiga y fue una experiencia genial. Creo que es superinteresante ver todo el proceso de escritura, no solo el final, porque nos olvidamos del trabajo que tiene detrás un relato acabado y de los problemas que puede llegar a dar. Si buscáis mi arroba de Twitter junto a la palabra Ripley seguro que encontráis un montón de tuits en los que me estaba quejando porque el relato me estaba dando problemas. Es muy gracioso. A mí, por ejemplo, me encanta leer a Lulu (Coral Carracedo, finalista del I Premio Ripley) por eso mismo, porque en su cuenta no habla solo de lo bueno, sino también de los momentos un poco más malos. Creo que todas las personas podemos aprender mucho de estos momentos y de cómo los viven otras.

Durante los días anteriores al fallo también estuvimos todas muy unidas (¡y de los nervios!). Y el día del fallo… Bueno, yo tenía un examen por la tarde y estaba doblemente de los nervios. Cuando leí que había quedado finalista me puse tan contenta que fui incapaz de seguir estudiando. ¡Pero aprobé!

Por último, quiero darle las gracias de nuevo a todas las personas que me estuvieron dando ánimos durante el proceso de escritura y a las que me felicitaron tras el fallo. ¡Sois muy bonitas!