Conoce a nuestros escritoresKiko Labiano
Entrevista a Kiko Labiano

Conoce a Kiko Labiano

El escenario de esta obra es frío, un mundo post-apocalíptico de localización incierta donde la nieve es la constante. ¿De dónde surge la idea de crear un escenario así de duro? Si soy sincero, cuando comencé a escribir la historia no sabía muy bien dónde quería llegar. Mi única idea era una escena inicial: un preadolescente perseguido en medio de un bosque por alguien que quería acabar con él. Creo que fue en ese instante, ante esa dureza, cuando decidí que la historia sólo podía transcurrir en un entorno cruel, implacable, sin atisbo aparente de esperanza. ¿Y qué hay más desolador que un bosque nevado entre montañas en un mundo postapocalíptico?

La obra posee elementos sorpresa, pequeños detalles que buscan desconcertar al lector en un primer momento. ¿Estaba todo planeado desde el inicio? Una vez que decidí cuál iba a ser la historia a contar, uno de los puntos a cumplir fue conseguir la sensación de sorpresa y de dejar al lector con ganas de querer saber más. Por eso me tomé muy en serio que los capítulos atraparan desde el principio hasta el final, terminando con un cliffhanger que obligara al lector a pasar de página.

En varias de las críticas que se pueden leer sobre tu obra en blogs se menciona su relación con La Carretera, de Cormac Mccarthy. ¿Hay una influencia real de esta obra en Invierno Humano? ¿Qué otros autores te han influenciado? Bueno, las comparaciones son siempre odiosas, y si te comparan con alguien de la talla de McCarthy ni te cuento… Creo que con la obra del genio estadounidense lo único que tiene en común “Invierno humano” es el escenario y puede que la búsqueda de la bondad humana, pero esto último es algo universal en la literatura.

Hay muchos autores y obras que me han influenciado: Steinbeck y su “Las uvas de la ira”, Vasili Grossman y su “Vida y destino”, el propio Cormac McCarthy aunque más con “No es país para viejos” que con “La carretera” o Faulkner con “La paga de los soldados”. Como ves, me van mucho los personajes hoscos y llevados a situaciones límite. Creo que ahí es donde los humanos sacamos lo mejor y lo peor de nosotros mismos, y esa dicotomía siempre me ha fascinado.

Esta es tu primera novela que ve la luz pero ya habías publicado un libro de relatos titulado Delirios de un cuerdo (Literanda). ¿Qué te llevó a la ardua tarea de pasar al género “largo”? ¿Y con cuál de estos formatos te sientes más cómodo? Pasar a la novela fue un proceso natural, algo que quería hacer después de varios intentos (hay un par de novelas inconclusas guardadas en un cajón digital), y vi en la historia de “Invierno humano” la idea más realizable de todas.

Más cómodo diría que con el relato corto, pero, sin duda, más realizado con la novela. El relato corto no supone un esfuerzo tan titánico como el género largo. Si algo he aprendido de esta experiencia es que escribir es una de las tareas más agotadoras, gratificantes, desesperantes y bonitas que he hecho en mi vida. Así de contradictorio.

¿Está Kiko Labiano inmerso en la producción de su siguiente obra? ¿qué puedes contarnos sobre ella? Sí, actualmente estoy inmerso en dos historias: una novela negra que tengo bastante esbozada y escrita al 25-30% y una historia infantil que ha sido un encargo personal de dos de mis sobrinas. Hartas de que les dijera que “Invierno humano” no es para niños me dijeron que les escribiera una historia para ellas, así que, ni corto ni perezoso, me embarqué en esa tarea que, sin duda, va a ser una de las más complicadas de mi vida literaria…

Invierno Humano vio la luz, primero, en forma de obra auto-publicada en Amazon, para luego ser aceptada bajo el sello de Triskel Ediciones. ¿Qué nos puedes contar de esta experiencia inicial? Fue una experiencia agridulce. Por un lado, la ilusión de ver tu obra colgada y disponible al público fue una especie de “chute” para mi ego literario; una forma de sentirte “escritor” rápida y sencilla. El problema es lo que viene después: la autopromoción. Como bien saben los que me conocen, no soy amigo del autobombo y tengo un gran defecto mercantil, y es que no me gusta en exceso hablar de mi obra. No soy de esos que pueden estar días, semanas o meses hablando de su libro, promocionándolo en redes sociales, haciendo presentaciones o firmando libros a diestro y siniestro y, en eso, Amazon es donde no te va a ayudar nunca. Lo mejor de tener una editorial detrás es que te ahorra en gran medida ese trabajo y te facilita medios (como, por ejemplo, esta entrevista) para acercarte a lectores que de otra forma no sería posible.

La Ciencia Ficción parece vivir un pequeño boom en el mundo cultural. Hay muchas películas que tocan el género e incluso autores de narrativa tradicional comienzan a zambullirse en este tipo de literatura, como Rosa Montero. ¿qué piensas de ello? Nunca me he considerado un fanático de la ciencia ficción, aunque es un género que siempre me ha gustado. He leído a muchos autores del género: como Asimov, K. Dick, Wells, Matheson y también he visto grandes películas del mismo: Alien, Star Wars, 2001: una odisea del espacio, Matrix o Blade Runner (que para mí es una de las mejores películas que se han hecho nunca) entre otras. Creo que el gran acierto de la ciencia-ficción es que nunca pasará de moda porque explora los límites de la humanidad; los tecnológicos y, sobre todo, los sociales.

En cuanto a que autores de otro tipo de literatura se acerquen a este género me parece maravilloso. Nunca he creído en la exclusividad creativa. El cambio, la variedad y la exploración es lo que no ha hecho a los humanos tal y como somos, y en el mundo artístico es la base de la evolución. Por eso siempre he desconfiado de la gente que critica a un determinado autor por salirse de su género. Por poner un ejemplo, hubo personas que criticaron a Stephen King por escribir “Mr. Mercedes”, su primera novela negra o “22/11/63”. Podrás criticar la obra en concreto, pero no el cambio de género. No tiene sentido.

¿Cuál es su opinión sobre el futuro de la ciencia ficción y escritos futuristas? Parafraseando a Obi-Wan Kenobi, la ciencia ficción estará ya con nosotros, siempre. La presencia que tiene la ciencia ficción en la cultura no ha dejado de aumentar, sobre todo si a la literatura sumamos el cine, los cómics y los videojuegos, y esto no va a cambiar, al menos hasta el próximo Apocalipsis. Es demasiado fascinante.

Tradicionalmente, la literatura de Ciencia Ficción se ha considerado literatura secundaria, de calidad limitada. Era en la Narrativa tradicional donde uno podía encontrar a los escritores mejor considerados. ¿Crees esto comienza a ser distinto en los últimos tiempos? Creo que, en este punto, habría que distinguir dos círculos: un círculo de élite intelectual y el público general. El reconocimiento del público siempre ha estado ahí. No obstante es un género que creaba y crea fascinación y que alimenta directamente la imaginación, que es una de las capacidades más maravillosas que tenemos.

A nivel intelectual y de grandes autores “literarios”, en el más estricto de los significados, es donde la ciencia ficción cojeaba o por lo menos no estaba tan reconocida (aunque el propio Asimov fue nombrado doctor “honoris causa” por catorce universidades). El problema es que hace años existía el concepto de la ciencia ficción como simple material de fanzines y otras publicaciones de calidad más que dudosa y por eso no se tomaba tan en serio como otros géneros.

Por fortuna, parece que esa tendencia hace años que cambió. Puede que por el reconocimiento póstumo a la trascendencia de la obra de autores como de K. Dick o el propio Asimov, o incluso porque los autores más elitistas se hayan dado cuenta de que la ciencia ficción o la fantasía son algo más que naves, marcianitos y espadas. Puede que hayan sido conscientes de que es un vehículo tan válido como cualquier otro para desentrañar el espíritu humano. Por eso hemos visto que autores consagrados se han acercado a este género. El caso del mismo McCarthy con “La carretera” es uno de ellos. Hasta entonces parecía complicado sacarle de Tennessee o de las llanuras fronterizas con México.

Siempre he pensado que lo importante es lo que cuentas, no cómo lo cuentas.

¿Te ves como un autor de género o vas a tocar otros ámbitos fuera de la Ciencia Ficción? Creo que con las respuestas anteriores ya está todo dicho. Voy a tocar y estoy tocando otros géneros. Hay uno que siempre me ha encantado y que algún día puede que me anime: la fantasía. El problema es la complejidad y dar con la idea adecuada. Todo se verá, pero hasta entonces seguiré aprendiendo y experimentando.